¿Quién no escuchó la expresión Macho Alfa alguna vez? Supuestamente, se refiere a los hombres que no solamente son atractivos físicamente, sino que también son carismáticos y poderosos. Son esos hombres que con una mirada hacen que las mujeres suspiren por ellos. Todo eso en una novela, porque en la vida real no existen.
La teoría del macho alfa surgió en los años 40 cuando el investigador Rudolph Schenkel escribió un informe basado en su observación de lobos. El concepto estaba basado en la idea, que muchos aún creen cierta, de que los lobos de la manada pelean entre sí por el dominio de la misma y el ganador se convierte en el macho alfa.
Esa teoría se popularizó en la literatura científica y de ahí saltó a la cultura popular y se convirtió en una forma de describir a los hombres dividiéndolos en dos grupos: alfa y beta.
Siempre según esta teoría, los alfas supuestamente están en la cima de la jerarquía social, son fuertes y dominantes, tienen contactos, dinero y poder, y atraen a las mujeres. Los beta, en cambio, son más sumisos y sensibles. Son los típicos “tipos buenos” con los cuales las mujeres no quieren mostrarse. Pero son los hombres que las mujeres buscan como amigos y con los cuales generalmente terminan casándose.
Hoy en día, los científicos ya no usan la palabra “alfa”.
Las investigaciones descubrieron que los lobos que dirigen una manada llegaron a esa posición simplemente porque se reprodujeron y dieron vida a los demás lobos del grupo. En otras palabras, son reproductores, o padres. Así es como se los llama ahora “macho reproductor” o “hembra reproductora”, o “macho adulto” o “hembra adulta”.
Los demás lobos del grupo, son sumisos a sus padres. Los padres cazan y controlan la distribución de comida. Generalmente los jóvenes dejan el grupo a los dos años cuando nace la próxima camada.
Nuestra vida es más compleja que la de los animales. En distintos momentos adoptamos diferentes roles. El que es alfa en una actividad, como jugar ajedrez, puede ser beta en otra, como hablar un idioma.
La teoría de alfa y beta no sirve para categorizar personas.
A pesar de que la teoría fue rechazada, todavía podemos encontrarnos con hombres que se consideran “macho alfa”. Son esos gritones, agresivos, mandones, machistas, que tratan de llevarse el mundo por delante.
A ellos están dirigidas las publicidades de suplementos de testosterona y desodorante Axe.
PD: Si te interesa el tema, te recomiendo una comedia española en Netflix llamada, justamente, “Machos Alfa”.