Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo.
William Arthur Ward
A pesar de que la publicidad nos trata de convencer de que “nos lo merecemos”, hay que que reconocer que ni la vida ni los demás nos deben nada.
Y que hay muchas cosas de nuestra vida que no podrían suceder o haber sucedido sin la ayuda o el aliento de otras personas.
¿Alguna vez te pusiste a pensar en las veces en que alguien marcó una diferencia positiva en tu vida? Tal vez porque hicieron o dijeron algo, o quizá porque no hicieron o dijeron nada.
A veces, alcanza con sentir que alguien te está acompañando para que haya una mejoría.
Otras veces, te das cuenta lo mucho que alguien hizo por vos algún tiempo o hasta años después.
Muchas veces, cuando el cambio es obvio o inmediato, le agradecemos a la persona que nos ayudó, pero no siempre lo hacemos cuando ya pasó un tiempo o la influencia fue menos evidente.
Te propongo un ejercicio para cuando tengas un par de horas libres…
- Pensá en tres (o cinco, diez, o todas) personas que impactaron profundamente tu vida.
- Escribí lo siguiente sobre cada una:
- Nombre
- Qué hicieron o dijeron.
- Cómo influyó en vos.
- Cómo mejoró tu vida o una parte de ella.
Una vez que tengas la lista hecha, redactá uno o dos párrafos contando qué hizo cada persona y cómo te ayudó.
Así haya sido una conversación o algo más concreto, escribí un par de oraciones describiendo lo que sucedió y contando lo que eso significó para vos.
Cuando termines, mandá un email o una carta a cada una de las personas incluyendo lo que escribiste y agradeciéndole por haber cambiado tu vida para mejor.
Seguramente los que te ayudaron se alegren de recibir tu mensaje y, tal vez, se sorprendan de haber impactado en tu vida. Me arriesgaría a decir que les vas a mejorar el día.
Quizás, con tu mensaje, los inspires a hacer lo mismo y te conviertas en el primer eslabón de una larga cadena de agradecimientos.