¿Cuántas veces te presentan gente o estás en una reunión y no sabés de qué hablar?
Lo que menos queremos en esas circunstancias es hacer enojar a alguien y terminamos conversando sobre temas neutros que no caigan mal:
“Hace calor / frío para esta época del año”
Con esa costumbre no llegamos a conocer realmente a nadie porque no aprendemos nada de los otros cuando estamos todos de acuerdo.
Pero imaginá que surge el tema cine y vos decís:
“Odio las películas de superhéroes. Lo único que hacen es cambiarles los trajes y los superpoderes, pero básicamente la trama es siempre la misma.”
En un primer momento se sorprenderán porque nadie está acostrumbrado a escuchar una opinión real cuando está conociendo a alguien.
Luego, los fanáticos de ese tipo de películas probablemente te contesten con las razones por las que les gustan los superhéroes y los que comparten tu opinión también acotarán algo.
A medida que se arma un debate sobre opiniones personales, todos van a revelar un poco de sí mismos, de sus gustos y su forma de ver el mundo.
Creo que, si el debate es civilizado, esta es la mejor forma de empezar a conocer a las personas.
Mucho más efectivo que hablar sobre el clima, ¿no te parece?