Los gatos que viven conmigo (porque no son mis gatos, los gatos no son de nadie) hacen lo que quieren y les importa muy poco lo que sus humanos esperan de ellos.
A veces me divierto viéndolos y otras me parecen un poco extraños. Como cuando se quedan un rato largo mirando un rincón vacío.
Estoy convencida que mis gatos saben telepatía o control mental porque casi siempre se hacen entender sin hacer el menor ruido. Una mirada fija es suficiente.
Más de una vez dije que me encantaría ser gato por la forma en que hacen las cosas…
- No les interesa probar nada ni buscan la aprobación ajena. Viven como quieren, nos guste o no.
- No luchan contra los obstáculos, esperan oportunidades. Son expertos en esperar el momento para lograr lo que quieren. Mientras tanto disfrutan haciendo otra cosa, generalmente bañarse o dormir.
- Comunican lo que quieren con claridad. No dan vueltas ni son tímidos. Maúllan hasta que nos ganan por cansancio.
- Se toman la vida con calma, no saben lo que es el estrés. Solo se molestan o pelean en casos extremos. La mayor parte del día la pasan tirados descansando.
- Saben poner límites. Un rasguño o mordisco son más que claros.
- Demuestran su amor. Miran a los que quieren o se acercan para dejar que los acaricien.
- Valoran sus horas de sueño. Duermen todo lo que pueden, donde sea. Preferentemente, arriba de la ropa que necesitamos.
- No disimulan su antipatía. Si no les gusta una persona, la ignoran. No pierden tiempo haciéndose los simpáticos.
- Saben cuando a alguien no le gustan los gatos y disfrutan sentándose al lado o rozándolos.
- Les encanta demostrarnos que ellos son los que mandan. Como cuando piden salir y nos hacen esperar con la puerta abierta mientras se estiran hasta que deciden que ya entendimos la lección.
– Los gatos no tenemos nombre.
– ¿No? —dudó Coraline.
– No —corroboró el gato—. Ustedes, las personas, tienen nombres porque no saben quiénes son. Nosotros sabemos quiénes somos, por eso no necesitamos nombres.Coraline (Neil Gaiman)