La liebre y la tortuga

¿Te acordás de la fábula?

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Como no se ponían de acuerdo, decidieron correr una carrera.

Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre arrancó a toda velocidad y corrió durante algún tiempo. Luego, al ver que llevaba mucha ventaja, decidió sentarse bajo un árbol para descansar un rato, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha, pero pronto se durmió. La tortuga, que andaba con paso lento, la alcanzó, la superó y terminó primera, declarándose vencedora indiscutible.

Supuestamente la moraleja es que hay que ser lento, pero perseverante.

No estoy de acuerdo. Para mí, la carrera no la ganó la tortuga. La perdió la liebre. La moraleja es que no hay que perder tiempo cuando hay cosas que hacer. O algo así.