¿Quién no vio una película animada de Disney alguna vez? Desde Blancanieves en 1937 hasta Encanto en 2021, Disney produjo 60 “clásicos animados”. Eso, sin contar las de Pixar y las que mezclan animación y actuación.
Todas las películas, igual que los cuentos en los que se basan, tienen la misma estructura: un principio, un problema que se resuelve después de varios intentos y una recompensa final.
Los personajes muestran cualidades muy marcadas: o son muy buenos o muy malos, o muy bellas o muy feas, o muy listos o muy tontos, o muy pobres o muy ricos…
Lo mejor de las películas clásicas de Disney era el enfrentamiento entre los buenos y los malos. No había duda de quién era quién.
Los villanos de Disney eran terríblemente malvados y estaban felices de serlo. Generalmente eran personajes más fuertes, y hasta divertidos, que los pobres protagonistas a quienes hacían sufrir. Por ejemplo, Urusla tenía mucha más presencia que Ariel y Scar mucha más que Simba.
Pero desde que Disney empezó a rehacer algunas películas, todo cambió. Ya no tenemos más villanos, ahora tenemos personajes buenos que por algún trauma de su pasado, terminan siendo un poco malos.
No es que quieran evitarnos el drama, porque los traumas por los que pasan estos personajes son peores que las maldades de los villanos anteriores.
Ahora Maléfica no es malvada, tiene el corazón roto por la traición de su amado. Cruella DeVille ya no quiere hacerse un tapado con la piel de los dálmatas sino que les tiene miedo. Gastón de La Bella y la Bestia no es malo, simplemente ama la guerra. Jafar, de Aladin, tiene complejo de inferioridad.
Mucha gente está feliz con estos cambios, pero yo no.
Creo que ahora, los héroes perdieron su heroísmo y las películas perdieron la moraleja que enseñaba que la maldad se paga.
La Maléfica original, enojada por no ser invitada a una fiesta, luchaba contra un trío de hermanas que protegía a la niña. Ahora, las tres hermanas perdieron su heroísmo.
La Cruella original quería un tapado con manchas negras. Ahora termina amando a los dálmatas y todo se le perdona.
No digo que esté mal mostrar la historia desde el lado de los villanos, pero no me gusta que les cambien la personalidad para despertar la empatía de los espectadores.
Seguramente no falte mucho para que salga la historia de Ursula que de chica sufrió bullying en la escuela y por eso usa la magia para abusar de la inseguridad de los demás.